No tiene orden, son solo ideas clave sobre el futuro, las estrategias, tácticas y herramientas que vamos a tener que abordar para aprovechar el potencial de la inteligencia artificial en nuestro día a día.

Es la base sobre la que construimos los proyectos en NTbit y desarrollamos proyectos en ScalabBle.

EL CONTEXTO(Esa es la esencia de Tacatu)

Construir una base de conocimiento persistente (por ejemplo con markdown y carpetas) convierte a la IA en un socio intelectual acumulativo.

Integrar notas, información y tareas como parte del contexto operativo mejora la preparación y toma de decisiones.

El principal reto en este momento es la infraestructura (datos fragmentados, sistemas legacy, herramientas aisladas).

Un sistema que aprende con sus propio contexto y con lo que ocurre en su entorno, mejora continuamente por sí mismo, y ahí es donde surgirá la verdadera ventaja frente a los demás.

El contexto persistente convierte interacciones aisladas en inteligencia acumulativa.

La productividad futura dependerá de convertir “archivos muertos” en contexto operativo activo. Es la era de la Inteligencia Operativa

No solo tendremos que optimizar el contexto para que lo usen personas, sino para que lo procesen, evalúen y utilicen otras máquinas en sus decisiones automáticas. Incluso máquinas que no nos pertenecen.

El contexto deja de ser solo información y pasa a ser infraestructura operativa para multitud de sistemas.

Debemos entender que el contexto real que normalmente guia nuestras decisiones está lleno de factores imperceptibles (emociones, experiencias, matices personales) que no pueden ser completamente trasladados a un sistema basado en IA. 

La IA interpreta datos para encontrar soluciones óptimas según sus límites, pero no puede replicar cómo equilibramos lógica, emoción e intuición en decisiones reales.

LA OPERATIVA

El futuro del trabajo depende de orquestar agentes, modelos y sistemas en flujos estructurados y adaptables.

El papel de los departamentos de talento evolucionará hacia gestionar y gobernar capacidades (agentes, utilidades, modelos), no solo empleados. Se trata del gestionar un mundo de talento sintético.

Serán las máquinas las que buscarán por nosotros y actuarán en nuestro nombre.

Con la IA dejamos atrás sistemas totalmente predecibles y pasamos a operar en entornos no deterministas, donde los resultados no son siempre idénticos y requieren supervisión y criterio.

LAS HERRAMIENTAS

El software dejará de ser una estructura fija de menús y funcionalidades para convertirse en un sistema que se reconfigura según cada petición. Imperará el software adaptativo.

Las aplicaciones ya no se “usarán”: se les pide lo que necesitamos y generan la solución en ese momento.

Veremos una explosión de software efímero: se generará en tiempo real para resolver necesidades concretas.

El potencial de una herramienta no estará en tener más funciones, sino en la capacidad del sistema para adaptarse dinámicamente a cada contexto y usuario.

LA ESTRATEGIA

Añadir una API generativa no es estrategia; la ventaja sostenible surge al integrar la inteligencia en el producto.

La ventaja no estará en usar IA, sino en entrenarla, ajustarla y gobernarla según tus propios criterios para que cumpla con la estrategia establecida.

La clave no es que la IA piense como nosotros, sino decidir qué tipo de decisiones queremos dejar en sus manos y bajo qué condiciones.

Aprender a delegar en IA exige claridad estratégica: sin objetivos, límites y prioridades definidos, no hay delegación efectiva.

La habilidad clave no es pedirle o darle todo el contexto a la IA, sino saber qué parte del contexto nos guardamos como humanos y por qué sigue siendo indispensable.

LA SEGURIDAD

Las decisiones arriesgadas, no deberían tomarlas solo las máquinas; cuando las consecuencias pueden ser importantes grandes, la última palabra debe tenerla una persona.

Delegar en IA supone diseñar los límites, sesgos y prioridades con los que decide.